Hoy, miércoles 12, volví al muro a última hora de la tarde, para no achicharrarme como los lagartos al sol. Quería acabar de pegar los espejitos mágicos, y así fue.
Sorprendentemente algunos de los que pegué el lunes perdieron el brillo, y quedaron como gris oscuro. No brillan y se refleja suave como cristal.
Con todos los pedacitos de espejos que yo quería.
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