sábado, enero 01, 2011

Sabores de año nuevo...

12 campanadas a las 12 del mediodía con los queridos niños del compadre... y besar a un árbol en el parque de polémica actual.
La última siesta del año después de una comida muy española... y cenar antojitos mexicanos con sabores de las orillas arousanas para cerrar un año duro pero especial.
Fuegos artificiales que disfrazan la pesada crisis... como los trajes negros en fotocopia con brillos y taconazos.
Una arqueta que celebra el año a borbotones empapando la calle... en una noche fría pero agradable.
Volver al cálido y dulce hogar (apto para diabétic@s) donde aún retumba un djembé senegalés... Descansar y dormir plácidamente (no como hace 365 días que volábamos a tierra firme agotados de tanto espesor mental, y sin uvas de la suerte).
Regresar con la familia y el sol reluciente... Paseo de sobremesa agradable... Visitar a gente que ya no está aquí, y besar el primer árbol del año.
Paredes abandonadas, casas vendidas... ruinas de recuerdos y capas de colores que se agrietan.
Ríos, molinos, más árboles, y columpios...
Películas y palomitas... para dos, y algunos más.
Felicitaciones muy sentidas... Sueños, planes, promesas de mil colores... delamano.
Una más en la familia... Alguien que regresará a su tierra... y la renovada invitación para que pintemos en la tierra de Caetano.
El comienzo ha sido positivo, y con el cielo azul... sólo el cielo.
Ahora empieza una nueva década, diferente y con las ideas mucho más claras y decisivas.
Qué pasará ................................................................................. habrá que ir completando poco a poco la línea de puntos y muchas más.