Catálogo "Ahuacatlmolli/Guacamole"

viernes, noviembre 14, 2008

Celebrando que...

Hoy vuelve a ser 14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes.
El año pasado lo celebré en Tepic, para recordar:
http://marthazulagua.blogspot.com/2007/11/da-mundial-contra-la-diabetes.html


Este año, en el que han cambiado tantas cosas, lo celebraré de otra manera. Aquí estoy solita en mi estudio, bebiendo café (y extrañándote de mañana) mientras escucho la música de un buen amigo. Justo hoy me toca cambio completo (catéter y reservorio) del equipo de mi bomba de insulina. Es una tarea que no me agrada mucho, porque siempre me inquieta el modo de clavármelo, por si me pilla una terminación nervisoa de esas que hacen llorar de un dolor horrible. Pero todo temor sea borrado porque desde abril mi hemoglobina glicosilada ha bajado de 8'9% a 7'1% y eso no creo que lo conseguiría si no fuese por mi BICI (Bomba de Infusión Continua de Insulina).

Y ahora una sorpresa: se lo dedico a mis padres, a mi abuela (y a mi abuelo), a la gente que ha vivido a mi lado y quiso inyectarme, a mi familia y amig@s que se preocupan desde México, a mis profesores (desde la primaria hasta la universidad), a mis alumnos y sus padres, a los doctores que desde los 6 años siguieron y siguen mi historial, a María la de Medtronic, y en especial a Luz (mi enfermera-educadora de diabetes, a la que a veces traigo loquita, y que después de años consiguió convencerme del cambio de tratamiento a pesar de mis llantos y mareos), y en especial a Augusto, por ser el único que sabe el manejo de la bomba de insulina, que la entiende como si él fuese diabético, que me cuida tanto, y porque juntos hemos aprendido a convivir con ella las 24 horas, ya sea a pie o en bici (falta subir a un avión a ver qué pasa con la tripulasión ), o en ocasiones puntuales como bañándonos en la playa, o casándonos en el ayuntamiento, durmiendo y amaneciendo "los 3 juntos"... Gracias.

Las fotos que siguen son fragmentos del cuadro "El Gran Conjuro de MAyAM" en donde pinté la historia de mi diabetes. Esta imagen vertical es desde 1986 hasta 2008 y lo que me quede por vivir... La explicaré de arriba hacia abajo, aunque lo pinté desde abajo, del principio-pasado hasta ahora.
Aquí las burbujas que aparecen y desaparecen del reservorio, con mi querido catéter. Los puntitos oscuros son de sangre de verdad, huellas pintadas con mis propios dedos.

Un terrón de azúcar, para aclarar que lo de ser diabético no es "no tomar azúcar y listo" si no que debemos de controlar los hidratos de carbono, y a veces necesitamos urgentemente azúcar por eso los tenemos en casa y los llevamos en el bolso. Las 5 gotas representan las 5 veces que me inyectaba cada día desde 2004, las 4 dosis de rápida y una de Lantus a las 10 de la noche (3 de la tarde en México ;)
Entre 1997 y 2003 pasé de pincharme 3 veces a 4 diarias,
y apenas conseguía mejoría.

Tenía 12 años, cuando mi abuela estaba disfrutando de su único viaje a Venezuela, y me pasaron a doble dosis, mañana y noche.

Fue a los 6 añitos cuando, después de un verano visitando mil veces al pediatra y muchas pruebas, me diagnosticaron esta enfermedad crónica, por la que tuve que enfrentarme a la disciplina y la responsabilidad de mi cuerpo desde muy pequeña. Toda mi familia se preocupó mucho, y no han dejado de hacerlo desde entonces. Mi madre lo pasó fatal, la noticia le sentó peor que a mí, pero ella fue quien tuvo que aprender a cuidarme y la que me inyectó la insulina por primera vez, con esas jeringas, como las que usan los yonquis, en mis brazos tan flaquitos. Se derrumbó pero sacó fuerzas de amor de madre y supo llevar un buen control. De ahí que haya pintado una gotita y después dos (que por suerte ya habían comercializado los bolis de insulina para no ver las desagradables jeringas que me siguen mareando), todo envuelto por una sensación cristalina, como la insulina en el reservorio, con una lluvia de gotitas de mi sangre, revuelta con granitos de azúcar y caramelos con sabores de una colorida infancia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mi cariño y más grande admiración por haber conocido a una chica tan valiente y tenaz (mi nuera) ¡ENHORABUENA!