A veces me da la morriña y extraño un chorro todo lo que viví en México hace un año. Hoy es domingo, seguimos pintando por una buena causa a pesar de la güeva, y entre tantitos recuerdos se asomó un entretenido café con el Yamil en un céntrico y peculiar restaurante de Tepic, donde escuchamos más de sus inolvidables historias y nos partimos de risa con algunos carteles como estos y con el policía-manotas.


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