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miércoles, agosto 08, 2018

Sinfonía de azules frutales

Pinté Sinfonía de azules frutales sabiendo que sería un cuadro tan azul como musical. Le dediqué todo un mes, hace ya tres agostos, para sumergirme en ritmos azules y frescos siempre necesarios.


Unas algas bailan en el mar y se convierten en una clave de sol que marca el ritmo del cuadro. Un mar inspirado en mares galegos y mares mexicanos de diferentes océanos.


La clave de sol y la mariposa monarca son elementos protagonistas de dos cuadros que pinté hace tiempo: Mi mejor canción y Lluvia al corazón, con diferentes destinatarias pero muy musicales, y que siempre recordé que le habían gustado a quién iba a recibir esta nueva obra. El toque frutal fue por puro gusto personalizado del nuevo destinatario (profesional de la industria de la música), con la gracia de los aparentes azules sinfónicos.


Pero además fue un trueque artístico que siempre agradeceré haber podido llevarlo a cabo, y que marcó un antes y un después en mi carrera profesional, porque tan importante es ofrecer un intercambio como que lo acepten.

Marthazul, verano 2015
Óleo sobre lienzo; 22 x 35 cm.
Destino: Madrid


Ahora, tres veranos después, elegí esta pintura como imagen para las postales que regalaré a futuros clientes, junto a las renovadas tarjetas de presentación (ambas diseñadas por A.Metztli) que también tienen mucho sabor a mares cambiantes y a frutas de otros oceános.



Fotos: Marthazul


miércoles, agosto 30, 2017

La Ruta del Bombero Feliz

Cada vez que veo uno de mis bocetos me da la risa y me vuelvo a preguntar ¿cómo he podido pintar esto partiendo de aquello?  Siempre me pasa pero no dejo de sorprenderme. Lo peculiar es que cuando veo el boceto -creo que esa palabra le queda grande a esos manchurrones y cruces de palabras- en mi cabeza visualizo algo muy similar al resultado final... Y menos mal.



En la primera foto podéis ver en la parte de arriba, el trabajo final antes de despegarlo y recortarlo, y en la parte de abajo, el boceto de manchas, líneas y palabras.

Fue un encargo especial, como todos los encargos, ya no solo por ser un retrato de una familia desconocida, si no porque alguien pensó en mí para este regalo, me llamó y me propuso hacer un libro. Yo he pintado para colaborar con pinturas en diferentes libros, discos, etc, pero no me considero ilustradora como tal. Por eso le di una vuelta a la propuesta, y decidí pintar sobre papel pero con un "librillo de regalo". Así fue. Me documenté, me tardé más en pensar la composición que en ejecutarla -como siempre-, comencé, y pinté todo el mes de julio. Me encantó perderme virtualmente por paisajes de Colombia, y hacer mi particular versión desde Galicia para llegar a Cataluña. Mezclar datos paisajísticos con los personales-familiares, unir palmeras con mariposas, frutas con café, y música con estrellas y artesanías.

A medio camino (julio, 2015)
Momentos del proceso (julio, 2015)

Óleo sobre papel ( 22 x 65 cm)





Detalles



"La ruta del bombero feliz se alimenta de raíces y agua, va de la selva colombiana a orillas del mar Mediterráneo.
De entre las palmas de cera del Quindio (declaradas árboles típicos de Colombia) está el río de los cinco colores y un cafetal, con granos claros y oscuros, esperando brotar y crecer entre abrazos. Para animar el camino hay un sombrero vueltiao con ritmo de vallenato, que se deshace en el campo entre semillas fundidas con tejidos de los indígenas Wayúu.
La piña es símbolo de hospitalidad, de acogida, de buen recibimiento (este sí fue descubrimiento de Colón), e indica la bienvenida a tierras catalanas junto a una montaña con mosaicos de Gaudí.
Las estrellas y mariposas son puntos, que si se unen forman la constelación de tauro. 
La ruta termina en el árbol monumental de Sant Cugat del Vallès, el Pi d’en Xandri, que tiene tres tesoros: el corazón de... las ideas de... y el agua bendita que cae de la vieira... Allí descansa el casco de bombero feliz que el protagonista quiere ser, dando paso al futuro que os quede por navegar, detalles por descubrir y caminos por disfrutar."
Marthazul, verano 2015.



Así presenté este encargo personalizadísimo: Óleo sobre papel envuelto en papel de seda, guardado en una carpeta de cartón con velcro y cordón natural; certificado de autenticidad firmado; y 2 copias de librillo A5 (una para quien me lo encargó y otra para quienes recibieron la pintura original) con texto dedicado y reproducción de la pintura en formato acordeón.

Con ayuda y apoyo de Augusto Metztli, en especial, para el formato de la carpeta y sobre todo, el diseño del librillo.

Gracias F.


 
Fotos: Marthazul y A.Metztli

sábado, noviembre 28, 2015

Sabor a piñas viajeras

  La piña es símbolo de hospitalidad, de acogida, de buen recibimiento... y estas piñas fueron las que pinté este verano. De pequeña comencé a pintar piñas en Arousa con aromas de Venezuela, también pinté piñas con sabor a Cuba, a luna y a miel. Estas fueron las piñas que pinté este verano con sabores y ritmos de Colombia y de México.


Fragmentos de: 
"La ruta del bombero feliz" (óleo sobre papel; 22 x 65 cm) 
y de "Sinfonía de azules frutales" (óleo sobre lienzo; 22 x 35 cm) 
-Marthazul, verano 2015-



viernes, septiembre 16, 2011

Ensalada nupcial para Alberto y Tania

Dicen que la manzana simboliza el amor, la fertilidad, la pasión, el deseo, la tierra, la tentación... la eternidad.
Dicen que el limón simboliza la pureza, la fidelidad, y representa al corazón humano.
Dicen que la piña simboliza la hospitalidad.

Y yo digo que con todo eso pinté una ensalada para regalar a unos novios especiales. Le añadí unos cuantos ingredientes más: una rebanada de cielo, infinitas hojas de lechuga de la huerta de la abuela, con venas que desembocan en una playa de olas coruñesas, un poco de helado de yogur para refrescar, y un puñado de frambuesas que aquí no podían faltar. Espero que la disfrutéis y os alimente la imaginación para siempre.

Ensalada nupcial, agosto 2011
30 x 40 cm
óleo sobre lienzo
Marthazul

sábado, diciembre 09, 2006

Una probadita de piña imaginaria


Como pueden ver, intento ser siempre de ley y aquí va "el regalo", o mejor dicho, una porción de ese sabor imaginario de piña caribeña. Es lo que ha brotado entre mis recuerdos, que se enredan como finos hilos trenzados a flor de piel.

Este es el fragmento-clave (de Sol... de Elewá... ) que nos une: infinitos surcos de esas manos curtidas que han prendido un trocito de esta cuesta azul.

No sé cómo lo verás tú... él... Ahora ya está.


Abrazos de piña, Martazul.

Ilustratón y Feria del Libro 2026

Desde mayo tengo algunas pinturas originales expuestas en Ilustratón , en la linda librería Hojas de Lorien aquí en Vilagarcía, a unos metr...