lunes, agosto 31, 2026

Cumpliendo 29 años de censura familiar

 

El 31 de agosto de 1997 fue domingo y estaba nublado. Yo tenía casi 17 años, y estaba obligada a permanecer en casa de mis abuelos maternos. Aquella tarde comenzó la censura por parte de mi familia de sangre, hacia quien hasta entonces, era la única persona que me comprendía y en quien sentía que podía confiar. Quien por mucho tiempo fue, y tuvo que ser, "el ausente", pero que por suerte, a día de hoy, seguimos estando aquí, a nuestra bola, a nuestro ritmo, respetándonos y cuidándonos como siempre, en la distancia y en el tiempo. Fue quien me hizo ver que podía ser lo que no me permitían ser, y otros mundos que a mi alrededor no existían.

Aquella tarde me regañaron como nunca lo hicieron hasta entonces, intenté huir y me persiguieron obligándome a subir al coche gris. Escuché muchas palabras hirientes, y mantuve mi silencio porque solo podía llorar y llorar, era lo mejor.

Un daño que no quería que fuese a quedarse tatuado, de parte de quienes dicen adorarme, pero que generaron desniveles glucémicos por siempre.

Desde entonces aprendí mucho, sobre todo a saber expresar lo que sentía en pinceladas -de esas que significan otros mundos- y en palabras escritas a mano, cuando todavía podía escribir haciendo letras variadas, llenando infinitos cuadernos que todavía conservo. También aprendí a ser rebelde de manera discreta, con mis ropas estrafalarias y mi melena llena de trenzas. Esa melena que, antes de ser azul, por más de un año llevé atada como auto promesa hasta poder compartir nuestros tiempos sin miradas dictadoras.

Lo de esta foto me lo encontré hace semanas. Eran textos que nos regalábamos y yo transcribía a mano para cuidarlo todo, y especialmente, que nadie me dijese nada, ni me castigase más por ser quien soy, quienes somos.

Es una censura impuesta por mi familia directa que, por lo vivido hasta ahora, intuyo será para siempre, o casi. Es hipocresía, es machismo, es clasismo, es desprecio, es querer que yo sea otra persona... Hace poco me di cuenta de que me educaron como si creciese a finales del siglo XIX y no del XX, especialmente a mí por ser "la niña pequeña de la casa". Y todo eso arrastra mucho daño, convertido en muchas heridas. Algunas ni siquiera cicatrizan, y son como la diabetes, que cambian niveles de autocontrol y maneras de pincharse pero el páncreas sigue ahí atorado.

Me quedo con los refugios, las risas, los cuadros, las promesas, los sueños, las cartas, los libros, las canciones, los abrazos... y un paraguas desentelado con pájaros de cartón. Gracias.


jueves, junio 11, 2026

Ilustratón y Feria del Libro 2026

Desde mayo tengo algunas pinturas originales expuestas en Ilustratón, en la linda librería Hojas de Lorien aquí en Vilagarcía, a unos metros del estudio. Ilustratón es un evento tan peculiar como discreto y llamativo a la vez, así como su creador ;) Este año la temática es "Ilustratón entre lectoras". Las obras estarán expuestas hasta finales de junio. Puedes ir en horario comercial y la encantadora de Anabel, te contará lo que queda disponible de todas las autoras que participamos con originales y prints, y además siempre puedes comprar algún libro de los que vende en su librería de segunda mano.

 

Ilustraciones que llevé (las originales pintadas con óleo y acrílico tienen una postal de mariposa de regalo) y algunas fotos del día que inauguraron.

  

Y esta semana que se celebra Cidade de Libro en el parque Miguel Hernández, tenemos una caseta con nuestra editorial Tazalunarbooks, donde además de todo lo que publicamos (desde libros a fancines, pegatinas y demás ocurrencias), tenemos también algunas piezas originales y muchas reproducciones de nuestros cuadros, todas firmadas y algunas con postalita de regalo. 

 

 
 
Así se ve nuestra caseta (de cómo la entregan mejor ni hablar) de Tazalunarbooks con libros editados por nosotros y algunos que ilustré como el poemario Proyecto 50, del que también tengo una carpetilla con un pack de postales con las reproducciones de los poemas hechos pintura.

 
Si te apetece pásate a visitarnos, por allí estaremos, a veces fuera de horario (la DM1 y otras prioridades vitales siempre demandan), hasta el domingo. Si no te apetece, lo entenderemos perfectamente y quizá nos evitemos un mal momento, así como hacen las autoridades que disque gobiernan este pueblo, que desde la mitad del paseo de casetas nos evitan, no solo a nosotrxs, que a veces soltamos verdades que no gustan oír porque no le sonreímos a tododios, si no a otras casetas. Nótese el clasismo y desprecio vecinal.

El martes Augusto y Vera, presentaron (aunque no lo parezca sí hubo gente a pesar de haberlo pasado a una hora pésima para dar preferencia a quien le otorgan premios astrales) el poemario colectivo Tequio/Zomalli (donde participo con un par de trencitas, además de ser coeditora) y mañana, viernes12, él estará firmando su última creación literaria llamada Panchitos a quienes ya se lo compraron o vayan a comprar su ejemplar. 

Siempre que vamos, llevamos en el bolso algún libro de otras editoriales. El otro día disfruté tiempos raros (después de pasar un buen rato conversando con las vecinas, Kenia y Marisa de Viento (con -i-) Norte Editorial, leyendo un poco de mi último regalo traído y dedicado desde Mexico. Un libro más para seguir ampliando y cuidando mi colección de libros friduchos, pero especial y exclusivo por muchos motivos.

Pues eso, si no compras un cuadro, compra un libro. 

Gracias a quienes ya nos visitaron, acompañaron y compraron algo:) 

 

*Todas las fotos son de Augusto Metztli y Marthazul, primavera 2026.

 

jueves, abril 02, 2026

18 años con bomba de insulina


18 abriles amaneciendo con una bomba de insulina. 

Azul, morada, rosa, negra, negra, negra-arcoiris... Más de 39 años con diabetes y 18 siendo bombera. Ya van 5 bombas de insulina conectadas a mi cuerpo.

"Marta, el dosdeabril te ponemos la bomba."

Así me dijo bien alto, aquel desconcertante invierno de 2008, la que fue mi enfermera-educadora por muchos años. Bien alto para que se enterase toda la gente que estaba en la sala de espera y en el pasillo esperando para entrar a las consultas de Endocrinología en el hospital de Montecelo. Tan alto y claro que se me quedó tatuado en la memoria, como tantas palabras. Siempre creí que era muy bruta, pero comparada con quienes vinieron después (especialmente post pandemia) fue de lo mejor en el trato, al menos, también me hacía sonreír... No digo más al respecto.

17 años con bomba de insulina, este collage lo preparé el abril pasado y no pude, ni quise, publicarlo hasta ahora que entro al blog. Hacía tiempo que no quería escribir publicamente sobre la diabetes, pero cumplir 18 años siendo usuaria de B.I.C.I. me parece un dato destacable.

 

18 años de nervios, mareos, llantos, incertidumbres, miedos, sangre, picores, dolores, hartazgos, sustos, desprecios, sensores insensibles, molestias, quejas, soplidos, cambios, recambios, y querer mandarlo todo más allá de la chingada.

18 años de aprendizaje, abrazos, aceptación, árboles, viajes, flores, mares, conejos, aviones, trenes, taxis, murales, cuadros, paréntesis, reciclaje extra, malabarismos, mucho autoconocimiento y momentos colibrí.

18 años = más de 2.000 catéteres (sí, más de dos mil) pinchados en mi piel y cargados en mi cuerpo. 

Gracias a quienes seguís estando "desde lejos" (el acompañamiento con cariño a distancia ayuda más de lo que creéis) y GRACIAS ESPECIALES a Augusto, por tanto y tanto, por todo. Nunca imaginamos que a partir de entonces nos convertiríamos en doctora+enfermera+psicóloga+ingeniera 24/7 de mi diabetes, así por amor al arte...



viernes, enero 23, 2026

Cumpliendo 29 años de censura familiar

  El 31 de agosto de 1997 fue domingo y estaba nublado. Yo tenía casi 17 años, y estaba obligada a permanecer en casa de mis abuelos mater...